La historia y el futuro de los espejos laterales automotrices

El espejo de visión lateral del automóvil ha tenido nombres diferentes con el tiempo y al igual que su nombre, ha tenido diferentes ubicaciones dentro de los diversos modelos de automóviles.

Ha existido el espejo del guardabarros, espejo de ala y espejo en la puerta, todos con el objetivo de ayudar de la mejor forma a conducir y para saber lo que está sucediendo en un carril adyacente.

Ahora, estamos llegando a una era en donde existe una alta tecnología inmersa ya en los automóviles en donde el espejo lateral será aumentado o incluso será reemplazado por cámaras.

La historia del retrovisor se remonta a 1911, cuando equiparon el coche de carreras Marmon de Ray Harroun con un espejo para la carrera de Indianapolis 500, expulsando con ello al mecánico del asiento del pasajero.

La primera patente para el espejo de coche fue dada a Elmer Berger en 1921, por lo que es comúnmente considerado el inventor de este dispositivo. Por cierto, Berger comercializó el espejo como un “policía de observación”.

Durante esa época, cuando la mayoría de las llamadas carreteras de Estados Unidos eran sólo dos carriles, la necesidad de espejos era mínima. Como resultado, fueron considerados un lujo.

A menudo, los espejos laterales se montaban en los guardabarros delanteros y en los neumáticos de repuesto montados lateralmente o incluso en la parte superior del marco de la puerta del conductor.

Por ejemplo en el Cadillac de 1933 el espejo retrovisor estaba situado en el montaje del neumático de repuesto o en el caso del Rolls Royce de 1939 se ubicaba en el parachoques delantero o los pozos de la rueda los que eran puntos comunes para los espejos.

Ahora se colocan más a menudo cerca del pilar de un coche.

Hasta que los espejos laterales fueron exigidos por razones de seguridad en la década de 1960, a menudo no eran un elemento estándar. Muchos compradores se resistieron invertir $15 dólares o menos por un espejo extra.

Uno de los espejos más locos en la historia automovilística fue el espejo del ojo doble. Aunque podría parecer una mala artesanía, en realidad era bastante práctico.

La combinación de dos espejos diseñada específicamente para uso en carreteras de dos vías era una opción de mercado después de la Segunda Guerra Mundial.

Este ejemplar lo podemos apreciar en el Chevy Fleetline de 1947, que para sus dueños les tomaba algún esfuerzo para alinearlo del todo.

Esta combinación de espejos lo que conseguía era que la parte trasera del espejo estaba mirando hacia adelante, lo que ayudaba a mostrar el tráfico que se aproximaba al conductor.

En cuanto a la parte delantera del espejo se ajustaba para mostrar la imagen del espejo retrovisor, de modo que el conductor podía ver lo que reflejaba el espejo trasero.

Eso era extremadamente útil cuando se conduce en carreteras de dos carriles y la necesidad de pasar el coche o camión que se encontraba en frente.

Una rápida mirada al espejo delantero podría revelar el tráfico que se acercaba e indicar cuándo era seguro pasar. Esto hizo posible que los conductores vieran los vehículos que se aproximan sin necesidad de ponerse en peligro en plena carretera.

Este tipo de innovación, por muy fresca que sea, pronto podría ser vista como algo muy pintoresco. De hecho, aunque no es legal (y potencialmente confuso para los conductores) se podrían reemplazar los espejos con cámaras de vista lateral y trasera.

Este tipo de alternativas ya están disponibles hoy en día y podría un día ayudar a mejorar significativamente la aerodinámica del vehículo.

Por lo que ahora que acabo de estrenar mi auto propio me pregunto ¿cómo habrá evolucionado el espejo volkswagen golf y cómo será dentro de unos veinte años?